lunes, 25 de noviembre de 2013

EL PROFESOR DE LA ERA TECNOLÓGICA ¿NUEVO RESTOS?

Estamos viviendo en un periodo muy estimulante en la historia de la humanidad, a diario somos asediados por información que nos está reclamando su atención desde todos los medios: ordenadores, iphone, vallas publicitarias, cientos de canales de televisión, entre otros. Nuestros alumnos no son indiferentes ante ello.  Siendo esta una realidad social y cultural, nos encontramos con profesores que no han entendido el nuevo rol que deben desempeñar en la era de la tecnología y están encasillados en un sistema de educación tradicional donde el estudiante recibe información de manera pasiva y no existe otro material de referencia sino el  libro guía, ya que consideran que “con las TIC no se aprende y que sólo la utilizarán cuando quieran entretener a sus alumnos”.


Es claro ver en este tipo de argumento la falta de creatividad, criterio y disposición al cambio que tienen muchos colegas que toman posturas como estas, cuando en nuestra época se demanda lo contrario. Se necesita de un profesor creativo que aproveche las nuevas tecnologías y apueste por una enseñanza innovadora que rompa con los modelos tradicionales y genere autonomía en sus estudiantes para que sean capase de ir construyendo un  Entorno Personal de Aprendizaje (PLE), en base al intercambio y análisis de información. Este tipo de docente, defiende el uso de herramienta de la que hoy disponemos para acceder a la información y con el propósito de que su aprendiz utilice,  adecuadamente, dichas herramientas,  emplea varias sesiones en el aula para instruir a sus alumnos. 


La falta de crítica y constante reflexión de nuestro quehacer pedagógico nos lleva al poco dinamismo y recursividad en los procesos de enseñanza aprendizaje que dirigimos. Por ello, se necesita un profesor crítico que analice y reflexione sobre su entorno y su práctica pedagógica. Por eso, este tipo de docente,  entenderá “el advenimiento de las nuevas tecnologías, como parte de un proceso de globalización, que en su naturaleza dinámica crea un nuevo tipo de sociedad y con la cual llegan nuevas realidades, nuevos roles sociales, nuevas problemáticas y nuevas soluciones”. Asimismo, mantendrá una actitud abierta y creativa hacia los avances de las tecnologías de la información y la comunicación. 


La poca disposición al cambio es una problemática a la que se enfrentan muchos profesores en la era de la tecnología. Muchas veces, a pesar de tener la posibilidad de manejar los computadores en el aula o acceder a ellos, siguen con la postura inicialmente mencionada o en su defecto, utilizan los equipos y siguen empleando métodos tradicionales. Se demanda un profesor dispuesto al cambio que actualice sus prácticas constantemente, siempre basado en la reflexión que haga de las mismas (práctica), es decir, no significa esto que cambie por imposición de la institución, sino por compromiso con los estudiantes, quienes podrían obtener un aprendizaje más significativo.





Referencia Bibliográfica

Osorio, M. (2012). Unidad 2: Profesor y estudiante en la era tecnológica: Nuevos roles, nuevos retos. En curso Asesoría para el uso de las TIC en la formación. Bogotá: SENA.

jueves, 21 de noviembre de 2013

LAS TIC EN LOS PROCESOS DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE


Cuando escucho a Manuel Castells comentando en una entrevista que el principal obstáculo que debe enfrentar una persona es superar el bloqueo psicológico y no el aprendizaje técnico de una herramienta informática, pues de lo contrario puede quedar marginado o excluido antes de tiempo. Recuerdo que en el pasado cuando me hablaban de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), lo primero que pasaba por mi mente era complicación, tiempo, tedio, entre otros. No me daba la oportunidad de reflexionar al respecto y por ende, no era consciente de que como ciudadano estaba involucrado en un mundo digital y que de una u otra forma me encontraba inmerso en el universo de la cultura global, pues al igual que mis estudiantes manejaba redes sociales, me informaba por páginas web  y preparaba mis clases ampliando los contenidos en sitios web específicos.

Poco a poco fui explorando un lugar poco conocido para mí y me fui apropiando de herramientas que integradas al quehacer pedagógico oxigenaban la forma cómo se desarrollaban el proceso de enseñanza y aprendizaje en el aula. Una de las ventajas que identifiqué fue que el dinamismo y la participación incrementaron y las clases se tornaban interesantes.

Siendo más específico, la primera herramientas que utilicé fue el atube cátcher, programa que me permitía acceder a información audiovisual y descargarla, con el propósito de proyectarla en el aula y ampliar  el contenido temático que se estaba desarrollando de forma didáctica y significativa. De una u otra forma se pasó del sistema de enseñanza jerárquico tradicional a uno donde la interacción entre profesor - alumno se vuelve una constante.  Esta herramienta me permitió depurar la información encontrada, pues yo decidía a qué contenido audio visual podía acceder el estudiante. En el proceso de filtrar información me familiaricé con camtasia studio 8, un programa que me permitía editar contenidos audiovisuales, debido a que en algunos casos me encontraba con vídeos  que contenían escenas no aptas para menores de edad o con información poco relevante en el momento.

Por último, logré vencer las barreras que me colocaban el espacio y el tiempo, pues muchas veces por cumplir un programa curricular en un tiempo determinado no lograba agotar al máximo un tema y sacarle el mayor provecho. Me vi en la tarea de buscar una herramienta que me ayudara a romper estas limitaciones y creé un blog (http://leeyeducate.blogspot.com/) en donde anclaba vídeos y artículos relacionados con el tema, y  los estudiantes, en algunos casos, tendría que hacer un comentario como evidencia de que se observó y entendió el contenido, en  otros casos tenía que responder, a manera de comentario, una pregunta problemática relacionando la clase con el vídeo o articulo dejado.

En esta corta pero significativa experiencia con el uso de las TIC, cero que una de las principales desventajas que debemos superar son los problemas éticos de plagio y legitimidad. Nos corresponde infundir a nuestros educandos  la responsabilidad de manipular la información que llegue a nosotros, pues no se trata de cortar o pegar y en otros casos de parafrasear las ideas de una persona y presentarlas como nuestras, hay que reconocer y honrar la propiedad intelectual y con base a ellas producir otras ideas novedosas. Señalo esto, porque en algunos casos me encontraba con comentarios en el blog de alumnos que parafraseaban el comentario de sus compañeros.   

martes, 5 de febrero de 2013

INCOMPRENSIÓN DE LECTURA


Por: Enrique Santos Molano. Periódico EL TIEMPO. Fecha: jueves 24 de enero de 2013

Nuestros estudiantes, según se desprende de las conclusiones del estudio internacional de competencia en lectura Pirls 2011, adolecen de baja capacidad de comprensión de lectura. Están en los diez últimos puestos de una lista de 49 países, y no saldrían de los veinte últimos en el concierto general de las naciones del mundo.
La digestión (o comprensión) de la lectura es semejante a la digestión de los alimentos. Que en ambos casos, la comprensión y la digestión, sea buena o mala, depende de una cantidad de factores externos al sujeto que está ingiriendo los alimentos espirituales (lectura) o materiales (sopa y seco). No es necesaria una prueba Pirls para saber que una persona que se atiborre de comida o de lecturas no necesariamente obtendrá de esa abundancia más comprensión lectora, ni mejorará el aparato digestivo. De pronto es al revés.
Nos alarma y acompleja tener en Colombia un promedio de lectura vergonzoso. Un libro o menos de un libro al año por habitante. Eso no es bueno, pero tampoco es el problema. El problema real consiste en que daría lo mismo que los colombianos exhibieran un promedio de uno o de cincuenta libros leídos al año, si no entienden lo que leen. Ahí está lo grave.
Me parece que esto de la comprensión de lectura lo tratan los sabios con suma ligereza. Se ha dicho que la comida chatarra no solo no es alimenticia, sino altamente perjudicial para el organismo. Igual cabe afirmar de la lectura chatarra. ¿Les enseñamos a nuestros niños a comer bien, a refinar el paladar, a ser exigentes con lo que les sirven, a distinguir entre un alimento que les aprovecha y uno que les estropea la digestión? ¿O por el contrario los incitamos al consumo de comida chatarra y después nos preguntamos por qué será que andan enfermos? ¿Les damos una educación chatarra y nos asombra el que una prueba internacional los mande al último lugar en comprensión de lectura?
Repito. Más vale un buen libro bien leído al año que veinte o treinta malos (o buenos) mal leídos. La comprensión de la lectura es una de las cosas más difíciles que existen. Al niño hay que enseñarle primero que un libro se lee con el criterio de un químico, como si fuera un laboratorio. Hay que darle muchas vueltas, muchas lecturas, para extraer de él sus múltiples secretos y sus innumerables enseñanzas. Varios niños vienen a menudo a pedirme que les preste un libro ('Pedro Páramo', 'Cien años de soledad', 'María', etc.) "que les pusieron de tarea y que tienen que leerse en una semana", y me apena la cara de aburrimiento que traen. Ellos hacen su tarea y me devuelven cumplidamente el libro. Al cabo de seis meses les pregunto, verbigracia, por 'Pedro Páramo' y no recuerdan, excepto el título, absolutamente nada.
La lectura no debe darse como una simple tarea escolar. Las tareas, de por sí, son aburridoras, y le transmiten esa sensación a la lectura, que ha de ser algo agradable, estimulante, valioso. No lo es en nuestros métodos de enseñanza, que ni son métodos, ni enseñan nada.
Por otra parte, pesa mucho en contra de los hábitos de lectura la preeminencia que se ha dado a lo visual sobre lo escrito desde la puesta en moda de la desdichada frase confuciana "una imagen vale más que mil palabras". Seguramente Confucio quiso decir "una imagen visual", pues las palabras también forman imágenes, y casi siempre con más acierto que lo simplemente visual. El caso es que, comenzando por las publicaciones de circulación masiva y frecuente, lo visual predomina. Con ello se ha creado una devastadora tendencia a la pereza por la lectura. Hoy, la mayoría de los lectores no son tales lectores, sino meros ojeadores de registros visuales y de pies de fotos.
Quizá ha llegado el momento de que nuestras autoridades se hagan una seria y despiadada autocrítica y dejen de tomar a la ligera este asunto de la lectura, que es muy serio. No más programas superficiales de fomento del libro, bien intencionados para fomentar la industria editorial, mas no la lectura.
'Cómo aprender a leer un libro' o 'Cómo comprender la lectura' (el nombre es lo de menos) debería ser una cátedra de varias horas a la semana, que vaya de primero de primaria hasta el fin del bachillerato. Cuando esto se logre, nuestros estudiantes estarán en los primeros lugares de la prueba Pirls. O de cualesquiera otras pruebas.